Salud global para seguridad global

Si en algo la academia, el sector privado y los gobiernos se ponen de acuerdo a la hora de hablar de globalización es que según en qué parte del mundo se viva, sus efectos llegarán a distinta velocidad. Eso es lo que parece estar ocurriendo con la epidemia de Ébola que afecta, hoy, a cinco países de África occidental.

Uno de los beneficios que trajo la globalización es vivir, por así decirlo, en una única “zona horaria global”. Los medios de comunicación nos permiten vivir en directo las 24hs lo que está ocurriendo en el mundo. Esos mismos medios son los que el martes 16 de Septiembre transmitían en vivo al Presidente Obama declarando la epidemia de Ébola como una amenaza global a la que se le destinarán, según sus propias palabras, 750 millones de dólares y el desplazamiento de 3000 militares. Esta decisión se alínea con la Estrategia de Salud Global de los Estados Unidos, cuya base de actuación vincula fundamentalmente a cualquier situación sanitaria que amenace la seguridad norteamericana.

La salud global no es algo nuevo, pero sí es nueva la aproximación que plantea. Su punto formal de partida se encuentra en la Declaración Ministerial de Oslo, publicada en 2006, que contrariamente a lo que podría pensarse estuvo refrendada por ocho países y sus respectivos Ministros de …..Exteriores. La salud global vincula diplomacia, desarrollo y otros aspectos que a rápida vista podrían exceder a la salud. El eje que cruza a todos ellos es el análisis en perspectiva y la visión estratégica.

Un poco de análisis en perspectiva

En el corto plazo hubo varios hechos que no debieron pasar por alto en relación a esta epidemia que hoy alarma al mundo y debería alertar a toda autoridad sanitaria. El hecho de que su letalidad es menor al 60%, como contracara del 90% usual, pudo haber sido la razón para infravalorarla.

El 8 de Agosto pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la “Emergencia de salud pública internacional”. Este mensaje debería haberse interpretado más como un pedido de auxilio que como un alerta. La OMS ha sufrido una disminución significativa de sus capacidades producto de su crisis presupuestaria y de recursos humanos de los últimos años. Al mismo tiempo, la ONG Médicos sin Fronteras se convirtió no sólo en el vocero de campo más confiable sino el que lideró en terreno estos esfuerzos. Cerca de 300 de sus integrantes se hallaban en el lugar. A pesar de ello la crítica fue unánime. La coordinación de esfuerzos era y es por demás deficiente.

El 28 de Agosto la OMS retiraba sus equipos de la zona más comprometida de Sierra Leona; esos mismos días desembarcaba en África Tom Frieden, Director del Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta (CDC), estructura de referencia mundial perteneciente al Gobierno Federal de EEUU, con estructura,  organización y financiamiento de características castrenses.

Si cabía alguna duda sobre las dos caras de la moneda, Obama se encargó de despejarla…tardíamente.

La perspectiva (y el análisis) nos habla de una reacción que se demoró demasiado tiempo, tanto como el que llevó al mundo poner sus ojos en países como Sierra Leona, Liberia, Guinea y Nigeria, donde se originó esta epidemia. Los cuatro son parte del grupo de “top 12” del Informe Mundial para el Desarrollo que publica el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) todos los años, si se mira la tabla al revés.

Algunas cifras para comprender la importancia de la perspectiva. El porcentaje de mujeres embarazadas infectadas por VIH que NO reciben tratamiento en estos países es del 5, 23, 45 y 57%, respectivamente. La cantidad de médicos por cada 100.000 habitantes es de 0,2, 0,1, 1 y 0,2, en ese orden, por país. En Argentina hay 30, en España 40 y en EEUU 24. Según el Banco Mundial, el gasto en salud per cápita es de 96 dólares en Sierra Leone, 65 en Liberia, 32 en Guinea y 94 en Nigeria. En nuestro país es de casi 1000 dólares, en España 2800 y en EEUU casi 8900. Según el mismo organismo, la expectativa de vida al nacer en estos países de África es de 45, 60, 56 y 52 años, respectivamente, mientras que en Argentina es 76, en España 82 y en EEUU 79. En Haití, el país más pobre y el único estado fallido de nuestra región, la expectativa de vida es 63 años.

En busca de respuestas

La declaración de intervención directa de EE.UU. pone algunas cuestiones de manifiesto cuanto menos. La primera es la pérdida de protagonismo de OMS como órgano rector de la salud a nivel mundial y el creciente protagonismo de la sociedad civil.

Salud global se vincula con seguridad y esta con estrategia. Un gobierno que piensa políticas públicas de largo plazo tiene su estrategia nacional de salud global. La tiene EEUU, Japón, Francia y el Reino Unido entre otros. Por lo tanto, hoy salud significa más que salud. La salud debe ser vista como un bien público. Una consecuencia del desarrollo y al mismo tiempo una condición para el desarrollo de un país. La salud tiene determinantes sociales: la forma en la cual se nace, se vive, se trabaja y se envejece depende de aspectos políticos, económicos y sociales.

Según el Instituto de Métrica de la Salud, financiado por Bill Gates, África fue receptora de la mayor cantidad de desembolsos. Sin embargo, algo falló.

El desarrollo de África, o gran parte de ella, permaneció olvidado para el mundo durante mucho tiempo. Los virus hemorrágicos, como el Ébola, parecen entender muy bien de globalización. Se diseminan de manera muy veloz y efectiva. Saben del no respeto por fronteras o territorios, algo que la globalización se encargó de eliminar. De alguna manera poco les importó el entorno. Quizás de la misma manera en que al mundo poco le importó África. Hasta el día de hoy y por el bien de todos.

 

Publicado origanlmente en Bastion Digital, Buenos Aires, Argentina – Septiembre 17, 2014.